Se acerca el fin de las vacaciones y el regreso a clases. Junto con la compra de útiles escolares y la puesta a punto de uniformes, hay un tema que no se puede dejar de lado: hay que volver a ajustar las rutinas familiares que siempre se flexibilizan durante el receso.

Si bien se trata de un proceso que no debería generar demasiados inconvenientes para los alumnos y los padres, los especialistas aconsejan no esperar hasta el último día para empezar a habituarse a la vuelta a clases.

“Los tiempos y las rutinas que se plantean desde las instituciones escolares son muy importantes, ya que mejoran los procesos de aprendizaje y sobre todo la posibilidad de la construcción del vínculo con los docentes y con los pares. Es decir que favorece que se instituya el lazo social, el desarrollo de las habilidades sociales”, detalla la psicóloga y psicopedagoga Gladys Caram.

La especialista comenta que en el contexto de pandemia tanto los adolescentes como los niños fueron los más afectados porque estuvieron privados del contacto con sus pares, algo muy importante para el desarrollo psicoafectivo.

“Con el inicio de clases hay una movilización en toda la familia. Dejar atrás los hábitos de vacaciones genera ansiedad frente a lo nuevo. Parece que no es fácil, pero mi mensaje es que no es imposible. La transición puede hacerse sin caos”, define la psicopedagoga y máster en neurociencias infanto-juvenil Natalia Jiménez Terán.

Además comenta que en vacaciones se alteran hábitos y que los horarios desaparecen. Por tal motivo se debe volver a un tiempo de disciplina y de responsabilidad, que se puede manejar. Por suerte, para eso existen estrategias. Caram y Jiménez Terán brindan consejos prácticos.

Cuanto más organizada sea la rutina y los horarios, mayor seguridad les aportaremos a los chicos, remarcan. “Es importante ir estableciendo acuerdos previos al comienzo de clases. No es necesario hacerlo con tanta anterioridad, se trata de ir instalando el tema a partir del diálogo y con pautas claras”, explica Caram.

 Cambiar los horarios paulatinamente: se recomienda no modificar todos los horarios de golpe, sino ir adaptándolos progresivamente las semanas anteriores. Los niños deben dormir un mínimo de 8-10 horas al día para alcanzar un buen rendimiento.

Adaptar la alimentación: hacer una dieta equilibrada que es básica para un buen desempeño escolar: desayuno completo, almuerzo variado, comidas y cenas compensadas.

 Preparar el material escolar con antelación: la preparación conjunta de los artículos necesarios debe llevarse a cabo con tiempo y motivación.

Estar informado del nuevo curso: es importante que antes de verse implicado de lleno en la dinámica de tareas y objetivos, el alumno sepa todo aquello necesario sobre el nuevo curso: horarios, normativa, servicios, etcétera.

 Motivar al alumno y transmitirle un enfoque positivo: es esencial que el entorno del estudiante transmita una visión positiva de lo que es la vuelta a la escuela. Esto ayudará a disminuir los sentimientos negativos que en ocasiones tienen los alumnos y la aversión hacia el inicio escolar.

Elaborar un horario: durante los primeros días es fundamental ayudar al estudiante a acomodar un horario realista a su nueva rutina escolar. Además se deben pactar los nuevos ratos de ocio. Es importante que padres e hijos lleguen a un acuerdo sobre esto.

Preparar el sitio de estudio: el hecho de tener un espacio específico es muy óptimo para la escolarización.

Poner límites

Durante la pandemia y en las vacaciones el uso de las pantallas (celulares, tablets, computadoras) aumentó. “Para tener en cuenta, primero debemos saber que el uso excesivo de pantalla es nocivo. Genera conductas de irritabilidad, de distracción, de falta de atención. Todos los elementos cognitivos que son importantes para el aprendizaje se ven afectados. A la hora de volver al colegio, los padres deben estar más conscientes de este tema, y poner límites y horarios. No se debe usar como premio o castigo porque no es la forma correcta. Lo mejor es hacerlo a través del diálogo, así ellos puedan aprender y comprender que el uso excesivo de celulares, computadoras y tablets no es bueno”, resalta Jiménez Terán.

A su vez, Caram manifiesta que las herramientas tecnológicas son muy interesantes pero no reemplazan en absoluto la presencialidad. Sí es útil usarlas para hacer dinámicos los procesos de enseñanza y de aprendizaje.

¿Cómo se instalan las rutinas y cómo organizamos nuestro tiempo para estudiar? “Cada familia y cada persona desde su particularidad lo irá realizando de manera gradual y a su propio ritmo. Se tiene que favorecer este proceso desde la familia con pautas que también son muy importantes para una vida sana”, destaca Caram. 

(Producción periodística: Gianna Camarda)

Cuidados

¿Qué medidas de higiene son necesarias?

No debemos perder de vista que el virus de la covid-19 sigue entre nosotros y, por ello, es necesario continuar cuidándonos. Para que el regreso a las aulas sea seguro es bueno recordarles estos consejos a los chicos: higienizarse las manos en forma frecuente con agua y jabón o con alcohol en gel (antes de salir de casa y al llegar al colegio, antes y después de los recreos, de comer o tocar alimentos, de ir al baño o de tocar dinero, y luego de toser, estornudar o sonarse la nariz); también hay que utilizar correctamente el tapabocas: este debe cubrir la nariz, la boca y el mentón. Es recomendable que los chicos lleven un tapabocas adicional en la mochila y una botella de agua para exclusivo uso personal.